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En el arte de
forjar un sable Katana se debe entender la personalidad del dueño
y las habilidades técnicas que posea pues el sable se debe
transformar en la continuación de su mano.
Siendo que en el arte de forjar no se logran dominar ni el
martillo ni el acero, hay que dejarse llevar para que la mente le
pida a la mano que haga lo que está en ella.
El espíritu del sable sólo se da a conocer a través del uso que
hace su portador. Solamente cuando el sable y su dueño entran en
armonía, se puede ver y oír, que el sable refleja la voluntad de
éste. |